viernes, 29 de marzo de 2019


                                                   ISSN:  2411 - 1783                DOI: 10.17268/Sel.mat


Revista Científica del Departamento Académico de Matemáticas de la Universidad Nacional de Trujillo.   La revista tiene por objetivo, la publicación y difusión de resultados de investigaciones científicas originales e inéditas en el área de Matemática Pura y Matemática Aplicada en las diferentes áreas del conocimiento, en el ámbito Nacional e Internacional. 
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Boletin SciELO-Mexico

Publicado en El Salto diario
https://www.elsaltodiario.com/universidad/papers-y-mas-papers-las-sombras-en-la-industria-de-las-publicaciones-cientificas


Papers y más papers: las sombras en la industria de las publicaciones científicas

Hacerse un lugar en el mundo de la investigación pasa por la publicación de artículos en revistas científicas. Cuantos más papers publique un investigador, más posibilidades tendrá en el competitivo ámbito académico. Lo mismo pasa con las universidades, a las que las publicaciones reportan prestigio. Pero, ¿qué hay detrás de la industria de los papers? 


ÁLVARO LORITE

2019-07-15 

“Hace unos años, en comentarios de pasillo, escuché a algunos profesores hablar del tema: ‘Pues ahora me saco un dinerillo poniendo que también pertenezco a esta universidad’”. Así comienza el relato de un investigador científico de una universidad pública española. Se refiere a fraudes en el sistema de publicación de papers o artículos de investigación científica, aunque según palabras del catedrático de la facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela, Xose Carlos Bermejo Barrera, esto es algo que ocurre en todos los ámbitos y departamentos del sistema público universitario.

En el mundo se publican alrededor de tres millones de artículos científicos al año y, aunque pueda parecer algo bueno, lo cierto es que este nivel de publicaciones está directamente vinculado a malas prácticas y a falseamiento de resultados. Así lo argumenta Horace Freeland Judson en su libro The Great Betrayal: Fraud in Science (2004). Otra de las investigadoras entrevistadas para este reportaje señala que mientras realizaba su doctorado y trabajaba a la vez con un contrato de investigación, “sufría presiones para publicar hasta seis papers al año, cuando, de haber realizado investigaciones lo suficientemente rigurosas, habría tardado un año en publicar cada uno”. Esto también produce un gran número de lo que se conoce comúnmente en el mundillo como refritos de publicaciones, donde se reformulan papers ya publicados para poder mantener el ritmo frenético.


“El volumen de publicaciones que nos exigen es excesivo, incluso comparado con otros países como Reino Unido, donde ya es elevado de por sí”, lamenta otro investigador que también pide mantenerse en el anonimato. Las razones: en el momento en el que, desde su posición de doctorandos, lancen cualquier ataque al sistema, ya pueden ir olvidándose de volver a trabajar en la universidad. “La gente que luchamos precariamente por una plaza, no podemos ponernos en una posición de rebelión. Y después de tantos años peleando por el puesto, cuando lo consigues, has perdido todo rastro de crítica”, señalan.

LAS PUBLICACIONES SON UNA INDUSTRIA

No es el caso de Bermejo, que ha publicado cuatro libros y cientos de artículos analizando y señalando los fraudes del sistema de publicaciones universitario mundial. En su libro, La tentación del rey Midas (Siglo XXI, 2015), en el capítulo “Papernómics”, muestra con datos cómo se manipulan los artículos de psiquiatría por parte de las grandes empresas farmacéuticas para vender sus productos.  “Las publicaciones son una industria. La investigación científica no depende de la publicación de artículos. En los campos más importantes de investigación científica no se publica. Por ponerte un ejemplo, durante la 2º Guerra Mundial se dejaron de publicar artículos sobre energía nuclear y esto es porque los dos bandos habían empezado a hacer la bomba”, nos relata.

En 2017, Remedios Zafra gana el premio Anagrama de Ensayo con su obra El entusiasmo (Anagrama, 2017). El ensayo indaga en la precariedad a la que se ven sometidas aquellas personas nacidas en la era digital, metaforizadas en el personaje de Sibila. Concretamente, en el capítulo “La cultura indexada y el declive de la academia” la autora —a partir de una rigurosa investigación— hace un repaso de las miserias que viven quienes están obligadas a publicar para la academia por encima de sus posibilidades en un sistema fraudulento. Algunas de las prácticas que Zafra denuncia son: la irrelevancia y repetición de muchos artículos científicos, sistemas de evaluación que priman la cantidad más que la calidad de los trabajos académicos, la precarización del personal investigador debido a la temporalidad y la burocracia.

¿De dónde viene esta obsesión académica por un ritmo de publicación anfetamínico? Todas las publicaciones en revistas científicas se encuentran en manos de una pocas editoriales. Elsevier es el mayor conglomerado, que engloba las publicaciones científicas de medicina, ciencias de la computación, investigación o psicología, entre otras. Otras son De Gruyter, Cambridge Scholar Press, Wiley o Brill. Estas editoriales controlan las publicaciones científicas en diversos ámbitos. Publicar en estas revistas otorga un prestigio que, en palabras de Bermejo, “no debería ser así. Los curriculum de los rectores de las grandes universidades españolas están plagados de publicaciones”. Se trata del baremo según el cual se asciende en lo que uno de los investigadores define como “el sistema feudal universitario”.

Tener un gran número de publicaciones es condición sine qua non para entrar, mantenerse y promocionar en el sistema universitario. Si no publicas, no vales

Si observamos las cifras de estas empresas, se trata de un sistema que mueve literalmente millones. La razón reside en que son las propias universidades las que pagan a estas empresas por acceder a sus publicaciones. Se trata del modelo Gold Open Access, consiste en que investigadores, casi siempre financiados con dinero público, realizan estudios cuyos resultados luego se presentan en revistas y congresos. Estos artículos son revisados por los comités científicos de cada revista, que no cobran por este trabajo. Cuando el artículo es aceptado y se publica por la editorial se puede acceder a este a través de suscripciones de miles de euros por revista e institución. La editorial sólo tiene el gasto de una parte de la maquetación, la gestión de la publicación y el catálogo digital.

“A la universidad pública española le cuesta mil millones anuales acceder y publicar en estas revistas científicas. Y esto no tiene nada que ver con patentar una idea, ya que existen sistemas fiables y gratuitos como Arxiv, donde puedes publicar cualquier descubrimiento de forma abierta e inmediata”, añade el catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela. A pesar de ello, existen varias comunidades académicas que se han rebelado y han montado sus propias revistas de acceso abierto y sin tasas, como por ejemplo Journal of Machine Learning Research.

Tener un gran número de publicaciones es condición sine qua non para entrar, mantenerse y promocionar en el sistema universitario. Si no publicas, no vales. El valor de los artículos en sí no es importante, es el prestigio que te dan. Estas editoriales además ofertan cursos, talleres y publicaciones que te muestran cómo publicar con ellas. Cambridge Scholar Press ofrece publicaciones de libros digitales a cambio de unos 12.000 euros, por ejemplo.

En el caso de la medicina y la psiquiatría, Bermejo cuenta que durante un congreso internacional de psiquiatría financiado por Pfizer, la gran compañía encargaba los papers según las propias plantillas de cruce de datos que ofrecía la compañía de la risperidona, un medicamento para el tratamiento de la esquizofrenia que generaba mucho rechazo en los pacientes debido a que anulaba la expresión de sentimientos. Si los expertos rellenaban los datos de dichas plantillas, obtenían una publicación automática en una revista de prestigio asociada a la compañía.

Producir un gran número de publicaciones en dichas revistas te otorga el estatus de Highly Cited o ‘altamente citado’, lo cual granjea el máximo prestigio dentro del ámbito de los ranking mundiales de investigación. Los investigadores entrevistados señalan que otra de las prácticas es que grupos de colegas debidamente posicionados escogen revistas de nivel Q4 —de bajo prestigio—, envían un gran número de artículos y se citan todos entre sí para aumentar el posicionamiento de la revista y, en consecuencia, el suyo propio. Denuncian también que sus directores de proyectos les piden que pongan a coautores dentro de sus propias publicaciones que no han participado en su investigación, ya de por sí precaria.

LOS ‘ALTAMENTE CITADOS’ SE SACAN ‘UN DINERILLO’: EL FRAUDE DE LA KAU DE ARABIA SAUDÍ

En 2014 la periodista Megan Messerly publica en The Daily Californian una investigación acerca de la universidad de Arabia Saudí, King Abdulaziz University (KAU), donde muestra como desde varios años atrás, la universidad había estado pagando a un gran número de investigadores relevantes de todo el mundo para que en sus publicaciones añadiesen la firma de ‘doble afiliación’.

A pesar de que la revista Science ya había publicado un artículo al respecto en 2011, el escándalo estalló en Estados Unidos en el 2014 cuando Messerly descubrió que la KAU ocupaba el séptimo lugar del mundo en los rankings de matemáticas, cuando su departamento de doctorado en esta disciplina había iniciado su trayectoria tan solo dos años antes. Lior Pachter, profesor de la universidad UC Berkeley, filtró las conversaciones por correo en las que lo ofrecían hasta 6000 dólares al mes por firmar artículos con la filiación de la KAU. Otros profesores se sumaron a dicha denuncia, como es el caso de Jonhatan Eisen, al que llegaron a ofrecer hasta 72.000 dólares, vuelos de primera clase a Arabia Saudí y hoteles de cinco estrellas por colaborar en la farsa e incluir su nombre entre los profesores asociados a la universidad. En el citado artículo de la revista Science, se explica que la universidad podía ofrecer dichas cifras desorbitadas debido a una inyección de 2.100 millones de dólares por parte del gobierno saudí.

Si nos fijamos en el mapa que ilustra el artículo de Messerli, podemos observar que algunas de las líneas que rastrean los artículos acaban en nuestro país, lo cual nos lleva directamente al principio de nuestro artículo. Los investigadores a los que contactaba la KAU, una universidad con una corta vida pero muchas ganas de ascender meteoricamente en los rankings mundiales, pertenecían todos a ese panteón de los Highly Cited.

ESPAÑA IS (NOT) DIFFERENT

“Es un secreto a voces, lo sabe todo el mundo. A mí ya me da igual denunciarlo, llevo toda la vida haciéndolo porque soy catedrático y a mí no me van a quitar el puesto, pero la gente joven no puede hacer nada”, admite Barreno. Efectivamente, muchos de estos investigadores altamente citados pertenecen y copan los puestos de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), encargada de evaluar los proyectos de investigación, acreditaciones para acceder a plazas en universidades y, además, forman parte de los comités editoriales de las revistas donde publicar es básico para ser evaluado positivamente por la propia agencia.

A través de un cruce de datos en el sistema de publicaciones de Scopus, un inventario al que solo se puede acceder si eres investigador, saltan algunos nombres de universidades españolas que han publicado con filiación en la KAU. Quizá el nombre más reconocible sea el de Francisco Herrera, de la Universidad de Granada (UGR), que se trata de uno de los autores de la estrategia de I+d+i en Inteligencia Artificial promulgada por el gabinete de Pedro Sánchez. Pero también podemos encontrar a Enrique Herrera-Viedma, de la UGR; Hermenegildo García, del departamento de Química de la Universitat Politècnica de València; Sebastián Ventura, del departamento de Ciencia Computacional y Análisis Numérico de la Universidad de Córdoba; Ángel M. Carracero, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras, en la Universidad de Santiago de Compostela o Juan Bisquert del INAM en la Universitat Jaume I de Castellón.

Los investigadores coinciden en que quizá no se trate de un sistema del todo ilegal, sino más bien alegal, pero que, sin duda alguna, son prácticas que perjudican seriamente las investigaciones públicas universitarias

Barreno y los demás investigadores coinciden en que quizá no se trate de un sistema del todo ilegal, sino más bien alegal, pero que, sin duda alguna, son prácticas que perjudican seriamente las investigaciones públicas universitarias. La cantidad de dinero público destinado a alimentar este sistema es, cuando menos, escandalosa. La solución comenzaría, según el análisis del catedrático, en dejar de valorar la posición en los rankings internacionales como requisito para las plazas o la dotación económicas de proyectos y poner el foco en la calidad y relevancia de los trabajos y las investigaciones realizadas en cada campo. 

Cuando el objeto de investigar se reemplaza por el de publicar, el prestigio profesional se cuenta en número de publicaciones y la calidad de la investigación queda comprometida. Peter Higgs, autor de la teoría del bosón de Higgs, al recibir el premio nobel en 2013 compartía con The Guardian la siguiente apreciación: “Hoy en día nunca conseguiría un trabajo académico. Es tan simple como eso. No creo que se me considerara lo suficientemente productivo”.
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Peer review, revistas científicas y ciencia evaluada: introducción para jóvenes investigadores


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Revistas depredadoras y revistas borderline, entrevista a Jeffrey Beall .   

  • On mayo 6, 2019
  • acceso abierto, APC, calidad editorial, editores depredadores, open access, predatory scholarly open-access publishers, revistas depredadoras
DOI: 10.25012/blog.06.05.2019

Jeffrey Beall es uno de los invitados al 4. ° Encuentro regional de editores de revistas académicas que se llevará a cabo entre el 5 y el 7 de junio en la ciudad de Medellín. Jeffrey Beall fue bibliotecario de University of Colorado en la ciudad de Denver hasta 2018 y es quien puso sobre la mesa el problema que representaba para la ciencia cierto tipo de publicaciones y editoriales que definió como depredadoras. Esta corta entrevista tiene como objetivo no solo servir de adelanto a su conferencia, sino intentar aclarar algunas dudas sobre si existe la claridad de esa definición.

Jeffrey Beall is one of the guest speakers at the 4th Regional Meeting of Academic Journal Editors that will be held from June 5 to 7 in the city of Medellin. He served as a librarian at the University of Colorado in the city of Denver until 2018 and was the person who drew attention to a certain type of publications and publishers, coined by him as predators, which pose a problem for science. This brief interview aims to not only serve as a sneak preview to his lecture, but also to try to clear up some doubts about the clarity of that notion.

Heiner Mercado: Esta pregunta se la han hecho muchas veces, pero no por eso voy a omitirla. Considero que, a pesar de lo extendido que se encuentra el uso del término “depredador” para referirse a publicaciones y editoriales, no siempre es claro cuándo usarlo correctamente y evitar cometer alguna injusticia contra alguna publicación de baja calidad científica, que si bien no tiene ninguna intención de aprovecharse económicamente del modelo de acceso abierto (Open Access), comparte algunas características de una publicación abusiva. Por ejemplo, muchos editores envían mensajes de correo electrónico para invitar a investigadores a que publiquen en sus revistas. Es una práctica muy frecuente, tanto en revistas depredadoras como en otras que no sería justo llamarlas así. La pregunta entonces es ¿Qué es una revista –o editorial– depredadora? ¿Ha sufrido cambios esa definición?

HM: You have been asked this question over and over again, but I would still like to ask it if I may. I believe that, despite the widespread use of the term “predator” to refer to a certain type of publications and publishers, it is not always clear when to use it correctly and thus avoid committing an injustice against, let’s say, a publication of low scientific quality that, while it does not intend to financially take advantage of the Open Access model, shares some characteristics of an abusive publication. For example, many editors send emails to invite researchers to publish in their journals. This is a very common practice, both among predatory journals and among other journals that would not be accurately referred to as predator. The question then is as follows: What is a predatory journal or publisher? Has that definition changed?


“Las revistas depredadoras están envenenando el registro científico con ciencia basura.”.  Jeffrey Beall

Jeffrey Beall: Según mi propia experiencia, los defensores del acceso abierto intentan forzar las discusiones acerca de si “depredador” es el término más adecuado, con el fin de desviar la atención de los problemas generados por las editoriales depredadores y para crear confusión y dudas con respecto a estas editoriales y sobre el acceso abierto. Siempre me he servido de la siguiente definición: “las editoriales depredadoras son aquellas que explotan de forma contraria a la ética profesional el modelo de acceso abierto para su propio beneficio. Ninguna definición es perfecta, especialmente cuando se trata de algo que está determinado por un juicio subjetivo, y no debemos acudir a juegos de palabras para hacer desaparecer el problema. Yo no me basaría en una sola característica de una editorial (como el envío masivo de mensajes de correo electrónico) para determinar si es o no depredadora.

JB: In my experience, open-access advocates try to force discussions about whether “predatory” is the best term to use or not in order to distract from the problems created by predatory publishers and to create confusion and doubt regarding these publishers and about open-access. I’ve always used the definition “predatory publishers are those that unprofessionally exploit the open-access model for their own profit.” No definition is perfect, especially for something that is determined by a subjective judgment, and we shouldn’t play word games to make the problem disappear. I would not rely on a single characteristic of a publisher (like spamming) to determine that it’s a predatory one.

HM: Pero, ¿es posible establecer una diferencia clara entre revistas depredadoras y revistas de baja calidad –o que no logran ser incluidas en WoS o en Scopus–, es decir, revistas de acceso abierto que no tienen necesidad de cobrar a los autores porque son financiadas completamente por instituciones universitarias o asociaciones científicas?
HM: But is it possible to establish a clear difference between predatory journals and low quality journals, or those that fail to be included in WoS or Scopus, that is, open access journals that do not need to charge authors because they are entirely funded by universities or scientific associations?

JB: Es importante recordar que la evaluación de las revistas académicas para determinar si son o no depredadoras no es una ciencia exacta, como las matemáticas, y no debemos tratar de convertirla en una. En casi todos los casos, la mayoría de las personas estarán de acuerdo en si una revista en particular es depredadora o no. Los únicos desacuerdos surgen con las revistas que están cerca al límite (borderline). Además, es importante no cometer el error de pensar que, si una revista está incluida en WOS o Scopus, entonces, no es depredadora. Al igual que las personas y la leche, las revistas pueden “echarse a perder” y pasar de no ser depredadoras a serlo.

JB: Please remember that the evaluation of scholarly journals to determine whether they are predatory or not is not an exact science — like mathematics — and we should not try to make it into one. In almost all cases, most people will agree that a particular journal is predatory or not. The only disagreements arise with the borderline journals. Also, please do not make the mistake of thinking that if a journal is included in WOS or Scopus that it’s not predatory. Like people and milk, journals can “go bad” and transition from not predatory to predatory.

HM: ¿A qué se refiere con revistas borderline?
HM: What do you mean by borderline journals?

JB: Son revistas académicas que son difíciles de clasificar como depredadora o no depredadora. Poseen algunas características de una revista depredadora y algunas de una revista respectada. Con tales revistas, es difícil o imposible llegar a un consenso sobre la calidad de la revista. Habrá desacuerdo significativo. Con las revistas que no son ‘borderline,’, en general existe un consenso fuerte que la revista es depredadora. A menudo los únicos que defienden una revista depredadora son los que han publicado sus artículos en la revista, o investigadores que son alegres por haber encontrado, finalmente, una publicación que acepta y publica su obra, después de que sus manuscritos han sido rechazados por muchas revistas tras los años.

JB: These are journals that are difficult to classify as predatory or not predatory. They posses some characteristics of a predatory journal and some of a respected journal. With such journals, it is difficult or impossible to get a consensus on the journal’s quality. There will be significant disagreement. With non-borderline predatory journals, there is usually a strong consensus that it is a predatory journal. Often, the only ones who defend a predatory journal are those who have published in it and who have gotten academic credit for their articles, or researchers happy that they have finally found a publication that will accept and publish their work, after having their manuscripts rejected by many journals over the years.

HM: ¿Cómo surgió la idea de hacer una lista negra? ¿Cómo llegó a establecer los criterios tan precisos y por qué en publicarlos en un blog?

HM: How did you come up with the idea of compiling a blacklist? How did you develop such precise criteria and why did you publish them in a blog?

JB: Soy bibliotecario, y he estudiado la organización del conocimiento y entiendo el valor de índices y catálogos en el acceso a la información. Por eso, después de definir el problema de los editores depredadores, me era natural crear una lista de ellos. Pensé también que un blog fue una manera buena de publicar la información de tal manera que la gente pudiera consultarla y también en la cual pudiera agregar entradas de blog con comentarios sobre el fenómeno de editores depredadores. En cuanto a los criterios, recibí mucha ayuda de investigadores de todo el mundo. Estoy muy agradecido por la asistencia que recibí de gente muy inteligente y generosa.

JB: I am a librarian, and I have studied knowledge organization and understand the value of indexes and catalogs in accessing information. So, after I defined the problem of predatory publishers, it was natural for me to create a list of them. I also thought a blog was a good way to publish the information in a way that people could access it and in which I could add blog posts commenting on the phenomenon of predatory publishers. In terms of the criteria, I received lots of help from researchers all over the world. I am grateful for all the assistance I received from some very smart and generous people.

HM: En varias ocasiones usted ha advertido que hacer listas blancas, que clasifican revistas confiables, es un error. Lamentablemente, su blog ya no está funcionado y, aunque la lista ha sido emulada y publicada por otros (https://predatoryjournals.com/journals/ yhttps://www2.cabells.com/about-blacklist), ¿Sigue usted aún esta idea de publicación de listas negras? O, por el contrario, ¿ahora es posible pensar en implementar nuevas y eficaces reglas o criterios que permitan hacer más confiables las listas blancas?

HM: On several occasions you have warned us that compiling white lists, where legitimate journals are listed, is a mistake. Unfortunately, your blog is no longer active and, although the list has been emulated and published by others (https://predatoryjournals.com/journals/https://www2.cabells.com/about-blacklist), do you still adhere to this idea of publishing blacklists? Or, on the contrary, do you think it is now possible to implement new and effective rules or criteria that make whitelists more reliable?

JB: Crear listas blancas no es un error. Sin embargo, usarlas como herramienta para evitar las revistas depredadoras sí lo es. Como ya lo mencioné, las revistas que aparecen en listas blancas pueden “echarse a perder”, y hay un número cada vez mayor de ejemplos que confirman esta idea. Para una revista depredadora, ser incluida en Scopus es como ganarse la lotería, porque logra ser incluida en una lista blanca y al mismo tiempo en una revista de fácil aceptación.

JB: Creating whitelists is not a mistake; using them as a tool for avoiding predatory journals is, however. As I already said, journals on whitelists can go bad, and there is an increasing number of examples of this. For a predatory journal, being included in Scopus is a ticket to riches, because it combines a whitelist and an easy-acceptance journal.

HM: Me gustaría preguntar sobre la relación que usted hace entre ciencia y publicaciones científicas. ¿En qué medida las revistas o editoriales depredadoras afectan a la ciencia?
HM: I would like to ask you about the relationship you establish between science and scientific publications. To what extent do predatory journals or publishers impact science?

JB: Las revistas académicas, las monografías y las presentaciones en conferencias son herramientas que se usan para comunicarnos y dejar registro de los descubrimientos científicos. En filosofía de la ciencia, hay un concepto denominado el problema de la demarcación, y se refiere a la línea que separa el conocimiento científico del no científico. La evaluación de pares lleva a efecto la demarcación, rechazando el conocimiento pseudocientífico. Pero a las revistas depredadoras no les importa la evaluación de pares, por lo que publican material que aparenta ser científico pero no lo es, material no validado mediante la revisión por pares. También existe el concepto del registro científico. Las revistas depredadoras están envenenando el registro científico con ciencia basura.

JB: Scholarly journals, monographs, and conference presentations are the tools we use to communicate and record scientific discoveries. In the philosophy of science, there is a concept called the demarcation problem, and it refers to the line between authentic science and non-science. Peer review enforces demarcation, rejecting pseudo-science. But predatory journals don’t really care about peer review, so they publish material that is fake science, material not validated by peer review. Also there is the concept of the scientific record. Predatory journals are poisoning the scientific record with junk science.

HM: Finalmente, ¿podría darnos algún adelanto de la conferencia que dictará el 6 de junio en la ciudad de Medellín en el 4. ° Encuentro Regional de Editores de revistas?
HM: Finally, could you give us a glimpse at the conference that will be held on June 6 in the city of Medellín at the 4th Regional Meeting of Journal Editors?

JB: En las respuestas que he dado en esta entrevista, me he referido un par de veces a la idea de algo bueno que se vuelve malo, como la leche vinagre. Entonces, en este contexto, cuando tenga el honor de presentarme en Medellín, espero hablar de una revista venezolana que alguna vez fue respetada pero que ahora se ha echado a perder por completo.


JB: Well, in my answers here, I have referred a couple times to the concept of something good that becomes bad, like sour milk. So in this context, when I have the honor of presenting in Medellín, I hope to discuss a Venezuelan journal that was once respected but now has become completely rotten.



Heiner Mercado Percia. Colaborador del blog Journals & Authors, Club de editores. Profesor de la Universidad EAFIT. Coordinador editorial de la revista Co-herencia de la Escuela de Humanides de la misma universidad. Twitter: @heinermercado
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Herramientas para la detección del plagio

    , Publicado en  Infotecarios  


Hace algunos días me encontraba comentado con algunos amigos sobre el tema del plagio, derivado de esta charla hablamos de herramientas que nos ayudarán para este fin.

Posterior a esta charla me di a la tarea de buscar herramientas que pudieran ayudar con este fin, desde mi experiencia creo que la herramienta que más se utiliza a últimas fechas es Turnitin.
Esta herramienta es considerada un servicio de prevención de plagio en internet, dicho servicio fue desarrollado por la compañía iParadigms, LLC, lanzado por primera vez en 1997.

Regularmente, las universidades y los institutos compran licencias para enviar ensayos al sitio web de Turnitin, el documento una vez que es cargado en la plataforma de Turnitin es comparado contra la base de datos en busca de contenido no original. Los resultados pueden ser usados para identificar semejanzas a fuentes existentes o pueden ser utilizados en la evaluación formativa para ayudar a los estudiantes a saber cómo evitar el plagio y mejorar su escritura.(Ireland, 2011).

Lo que se vuelve relevante para muchas instituciones es el costo del licenciamiento de Turnitin, por consecuencia vale la pena el explorar algunas herramientas no tan onerosas.

La página de biblioteca de la Universidad de Murcia cuenta con un apartado denominado “Herramientas para detectar el plagio”

En la cual se encuentran 19 posibles opciones, sin embargo para este post me gustaría hablar de 4 opciones que se encuentra disponibles en línea, algunas gratuitas otras de paga, comencemos por hablar de:

Plagiarism Checker Small SEO Tools
Desde la página oficial se auto describe como una herramienta de plagio, siendo una plataforma perfecta para verificar el plagio en papel, con el fin de verificar la integridad del contenido escrito.
La forma de funcionamiento consiste subir el artículo (o se puede extraer de nuestra cuenta de Dropbox, Google Drive o copiar y pegar el texto) este se escanea, buscando palabras o frases similares en Internet. Si hay oraciones completas que no son originales, Plagiarism Checker identificará la fuente original de cualquier contenido.
Cuenta con una limitante de 1000 palabras y cuenta con una serie de herramientas utiles para la escritura como ortografía y gramática (disponibles sólo en inglés) una herramienta adicional y que particularmente lo veo muy util es un Plug In que puede trabajar en WordPress.

Plagiarisma.net
Esta herramienta permite la carga de documentos copiando y pegando, ingresando una dirección URL o cargando el documento, cuenta con soporte para documentos con los siguientes formatos: TXT, HTML, RTF, DOC, DOCX, XLS, XLSX, PDF, ODT, EPUB, FB2, PDB.

Soporte para más de 190 idiomas y permite usar como motor de búsqueda Google o Yahoo, presenta una versión de escritorio así como posibilidades para Moodle, Black Berry y una app para dispositivos Andorid.

Cuenta con una versión libre que se limita a búsquedas con 2000 caracteres y varios planes de pago.
Permite hacer búsqueda de plagio en Google Scholar, Google Books, verificar frases que se parafrasean y un corrector ortográfico.

PlagScan
En este caso todas sus versiones son de paga, cuenta con 5 informes diferentes:
  • Plag Level
  • Lista de coincidencias
  • Informe en navegador interactivo
  • Marcado en documento (Word)
  • Informe colaborativo
El informe además puede ser descargado en PDF y Word.

El algoritmo de funcionamiento contempla tres coincidencias consecutivas de palabras las constituyen el elemento básico de su algoritmo de detección de plagio para finalmente encontrar plagio a pesar de que el texto contenga sinónimos o haya sido cambiada su sintaxis.

Al final del proceso de detección, aplica un filtrado avanzado para identificar citas directas, coincidencias insignificantemente pequeñas y todo lo añadido a su lista blanca, con el fin de presentarle el resultado más completo.

La búsqueda de coincidencias lo basa en el motor de búsqueda de Microsoft Bing, cuenta con una opción de prueba gratuita que permite cargar archivos en Word, PDF, documento de texto o HTML con un máximo de hasta 2,000 palabras.
Así mismo permite cargar archivos desde Google drive, Dropbox y One Drive o ingresando una URL.
Para acceder a la versión demo requiere de la validación de usuario generando una cuenta que puede estar ligada al acceso por redes sociales o generando una cuenta en la plataforma, en dicha versión de demo se tiene posibilidad de cargar 20 paginas para su validación.

Dupli Checker
Dupli Checker es una herramienta totalmente gratuita, esta permite cargar documentos en Word o TXT, ya sea copiando y pegando el texto o cargando el archivo correspondiente. Al igual que otras opciones permite ingresar la URL para verificar el contenido de la página.
Presenta una versión anónima en la cual se puede verificar un documento por día y una versión con registro en la cual es posible verificar 50 documentos por día. La verificación que lleva a cabo es por medio de comparación con páginas Web
Como herramientas adicionales permite la revisión de la gramática.

Comentarios finales
Finalmente todas estas herramientas presentan una posibilidad de ser usadas ya sea en un Demo o gratuitamente, para la realización de este post lleve a cabo algunas pruebas, no pueso decir que una es mejor que otra, pero si creo que vale la pena usarlas y probarlas.
Al final siempre la mejor prevención es trabajar adecuadamente llevando a cabo la citación tratando de desarrollar las ideas propias aún y cuando en muchas ocaciones la insipiración se esconda hasta por detras de las paredes.

¿Y tú conoces alguna de estas herramientas o sugeririas alguna?


Referencias
Ireland, C., & English, J. (2011). Let them plagiarise: Developing academic writing in a safe environment. Journal of Academic Writing, 1(1), 165-172.

                                                   ISSN:  2411 - 1783                 DOI:   10.17268/Sel.mat Revista Cientí...